Batman Editorial Bruguera - 1979/1982.


Corría el año 1980 y ya habían pasado por mis manos cientos de comics de Batman de la recordada Editorial Novaro. Al principio, supongo, solo miraba las ilustraciones y luego, al aprender a leer, comencé a interesarme en las historias de Bruno Díaz y su fiel escudero Ricardo Tapia que combatían el mal en ciudad Gótica bajo los alter ego de Batman y Robin. Todo esto apoyado por la serie de televisión “Batman y Robin”, donde un Batman panzón correteaba por la ciudad a plena luz del día tras un Guasón con bigotes pintados de blanco que le tendía trampas ridículas para eliminarlo.

Esto era para mí Batman, y recuerdo que me divertía muchísimo. Es fácil desde el presente criticar lo que hicieron con el hombre murciélago en ese entonces, pero como para otras “atrocidades” del pasado, debemos siempre analizar el marco histórico y tratar de ver los sucesos con los ojos de los que vivieron en ese momento… ok, sigue siendo una porquería, pero tenía que intentarlo…

Pero fue en ese momento que llego a mis manos un comic de Batman de Editorial Bruguera. Realmente no recuerdo cual fue el primero que leí, pero estoy casi seguro que era el del regreso de Black Spider.


Estos comics fueron los que me enseñaron que Bruno Díaz era en realidad Bruce Wayne, que Ricardo Tapia se llamaba Dick Grayson y que el Guasón… bueno, lo re bautizaron Comodín, estábamos a un paso de llamarlo Joker. Ciudad Gótica se transformó en Gotham y el papel olía a nuevo (recuerden que algunos de los comics de Novaro ya tenían más de 25 años de antigüedad y habían pasado por infinidad de manos…YAK!).

Es cierto que las ediciones tenían algunos defectillos, sobre todo de color, (por lo que podíamos encontrar un Riddler color morado, un Red Tornado verdoso, un Dr. Fate azul y verde… etc, etc, etc…) y también es cierto que a pesar de respetar los nombres propios de los personajes originales, aún se traducían los nombres de sus alter egos (Tornado Rojo, El Acertijo, Dos Caras, Dr. Destino, etc…) aunque, con muchísima exactitud, a diferencia de las traducciones de Novaro que parecían realizadas por un mono borracho, analfabeto, epiléptico… y muerto (ya sé que todos los monos son analfabetos y que no está comprobado que puedan tener epilepsia pero tenía que reforzar la idea… también aclaro que ya estaba muerto antes de que yo comenzara a escribir la metáfora y que no murió durante el desarrollo de la misma…).


Luego llegó Editorial Zinco, los eventos post Crisis, la re edición de clásicos de fines de los 70 de la dupla Steve Englehart – Marshall Rogers, la edición de “El Regreso del Caballero de la Noche” de Editorial Norma y el resto es historia (excepto por el album número 7 que aún conservo y que es parte de MI historia).